miércoles, 19 de noviembre de 2014

Taller de Constelaciones Familiares: 21 de diciembre de 2014

Las constelaciones familiares son un método para la resolución de conflictos y la restauración del orden y el equilibrio de la familia y en distintos grupos humanos. Son utilizadas como herramienta de crecimiento personal, familiar y grupal. 


En un taller de Constelaciones, el cliente presenta su situación, es decir, su problema o sus síntomas y lo que pretende como solución. El terapeuta entonces le pedirá que le indique sobre personas y eventos de su vida y así como también de las generaciones de sus padres y de sus abuelos. Con estos hechos y con las reacciones emocionales y corporales, el terapeuta conducirá la constelación. 

Las constelaciones familiares son terapias breves. A través de pocos movimientos sacan a la luz aquello que en la familia había quedado oculto y, a menudo surgen las soluciones espontáneamente. A estas soluciones se llega por medio de las sensaciones corporales de los representantes, que van a producir en ellos un movimiento. A esto Bert Hellinger llama el movimiento del alma. A partir de aquí se inician los procesos de cambio en el sistema familiar que llevan al cambio en la vida del cliente. 

21 de Diciembre de 10 a 14 horas

FACILITA: Inmaculada de la Iglesia Ferreras 

Psicóloga General Sanitaria. Col. nº A-2143 
Formada en Constelaciones Familiares con Brigitte Champetier y Elizabeth Corredor, jornadas con Bert Hellinger y Marie Sophie Hellinger y con formadores internacionales: Mayé Arredondo, Miguel Schiavo, Jutta ten Herkel y Tiiu Bolsman; constelaciones organizacionales con Cecilio Regojo. 

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES 
inmapsi@gmail.com Tel. 654 11 25 58 

INVERSIÓN: 50 € con constelación o 25 € solo participar

LAS CONSTELACIONES FAMILIARES NOS AYUDAN A 

Vivir más conscientes, equilibrados y libres despertando el Maestro que llevamos dentro 

Cortar lazos de ataduras y frenos para vivir plenamente el presente y crear un futuro más acorde con la esencia de cada uno. 

Fluir con los cambios y desafíos que se nos presentan a lo largo del ciclo vital logrando la estabilidad interna. 

Descubrir las fuerzas creadoras que nuestra red familiar y social entraña. 

Comprender las experiencias vividas y extraer de ellas un aprendizaje que nos sitúe en un nuevo punto de partida, hacia el agradecimiento y la reconciliación profunda con uno mismo y con cada persona y situación de nuestra vida. 


CENTRO AMA
Calle Candalija 8, Entresuelo Dcha.
(junto a C/Alfonso I, 21)50003 ZARAGOZA

Bert Hellinger, filósofo, psicoterapeuta, pedagogo y teólogo alemán realizó una síntesis de diversos métodos psicoterapéuticos hasta desarrollar su propia Terapia Sistémica y Familiar: las Constelaciones Familiares. Es una de las figuras claves del mundo psicoterapéutico actual. Sus libros están siendo traducidos a muchos idiomas y sus enseñanzas divulgadas por todo el mundo. 

martes, 18 de marzo de 2014

BERT HELLINGER: Derecha e Izquierda, las Otras Dimensiones

Del curso en Berlín, 10-12 de septiembre 2010
Quiero hacer algo con todos vosotros. Lo haré a través de una meditación.


Comentario previo

Hay dos hemisferios cerebrales, que se encuentran uno frente al otro. Se encuentran enfrentados y también se complementan. Se encuentran enfrentados, porque se hallan separados. Ambos tienen funciones diferentes.

Continuamente tenemos dificultades, porque nos movemos más en un hemisferio cerebral que en el otro. La solución sería, juntarlos de tal manera, de poder movernos con ambos, sin hacer distinciones entre ellos. Esto es lo extrínseco, en general conocido.

Ahora viene algo diferente. En la Biblia dice: “Dios creó al hombre a su imagen.” Después viene algo desconcertante. Dice: “Varón y hembra los creó.”

Entonces con Dios- si es que tengo el permiso de decirlo de este modo- ambos hemisferios cerebrales no se hallaban separados.

Con nosotros se encuentran separados. Al contrario que con Dios, para nosotros hombre y mujer aparecen separados. Pero el hombre solo, no está hecho a imagen de Dios, y la mujer sola, no está hecha a imagen de Dios. Solamente juntos corresponden a la imagen de Dios.

Es decir, el hombre solo se halla incompleto. Sólo con la mujer se completa. Pero él diferencia entre sí y la mujer. Lo mismo vale para la mujer.

El ser humano se hace completo, si logra unir dentro de sí tanto lo masculino como lo femenino- en todo sentido, es decir si logra la unidad.

Hay muchas diferenciaciones, donde no apreciamos que son una continuación de la diferenciación entre hombre y mujer. Por ejemplo la diferenciación entre cuerpo y espíritu. En lugar de mujer decimos cuerpo, en lugar de hombre decimos espíritu.

En este sentido, el camino espiritual no reconociendo al cuerpo, es en muchos sentidos una negación de la mujer. De allí que muchos caminos espirituales sean hostiles al cuerpo. Anulan la unidad entre el hombre y la mujer y le dan primacía a uno por encima del otro.

Así se da también con el hemisferio derecho y el izquierdo. Uno es masculino, el otro femenino. Lo mismo vale para arriba y abajo.

Pues bien, la pregunta que surge es: ¿Qué logra unirlos?


EN SINTONÍA

A cerrar los ojos, sientan en ustedes:

¿Qué lado tiene mayor fuerza: el derecho o el izquierdo?

¿Qué tiene mayor fuerza: arriba o abajo?

¿Qué tiene mayor fuerza: la relación con mamá o la relación con papá?

Si tienen hijos de distintos sexos. ¿Con cuál de ellos es más fuerte la relación, con el hijo o con la hija?

LA MEDITACIÓN

Esto fue lo preliminar. ¿Pudieron percibir en ustedes la separación?

Ahora- a través de la meditación- quiero transitar con ustedes un camino, en el cual podamos unir ambas partes. Uno y otro siempre son a la par masculino y femenino. La pregunta es: ¿cómo llevo a ambos a una unidad? Si esto lo logramos en los distintos ámbitos, logramos la unidad entre hombre y mujer en nosotros y en nuestras relaciones de pareja.

DERECHO E IZQUIERDO

A cerrar los ojos. Dirigimos nuestra atención al brazo derecho, al brazo izquierdo. Abrimos los brazos y giramos las palmas hacia arriba. Luego las ubicamos sobre los muslos. A mantenerse relajados.

Ahora sientan primero una mano y después la otra. ¿Cuál es más fuerte? ¿Cuál es más débil?

Sin mirar ni a la una ni a la otra, dirijan la mirada hacia delante, hasta que ambas manos se unan.

Esto significa que una mano se hace más y la otra también. Esperamos, hasta ya no pensar ni en la una ni en la otra, derecho e izquierdo se hicieron uno- infinitamente uno. Aquí se desarrolla un proceso, donde los contrarios se anulan. Juntos se convierten en una unidad.

ARRIBA Y ABAJO

Hacemos ahora lo mismo con arriba y abajo. Miramos primero hacia arriba y luego hacia abajo. ¿Dónde en nuestro cuerpo transcurre la línea divisoria? También aquí esperamos, hasta que ambas partes lleguen a ser una. Cuando la unidad se logra, sentimos la diferencia en nosotros.

PADRE Y MADRE

Hacemos ahora lo mismo con padre y madre. En nosotros sentimos de inmediato el lugar del padre y el lugar de la madre. ¿Cuál de ellos se encuentra desatendido y en el trasfondo?

Nos mantenemos en un movimiento interior, hasta que ambos surjan en nosotros, se unan, se hagan iguales y uno a la vez.

LA RELACIÓN DE PAREJA

Ahora trasladamos este movimiento a nuestra relación de pareja. ¿Quién o qué se halla en primer plano? ¿Quién o qué se halla más en el trasfondo? ¿Algo se encuentra más a la derecha, más a la izquierda? ¿Quién o qué se encuentra más arriba o abajo?

Ahora permitimos que se junten, ambos o ambas indiferentemente. Sentimos el efecto, cuando ambos se unen en un amor abarcador.

DIOS Y EL MUNDO

Ahora nos dirigimos a un contraste más, a la que podemos comparar con derecha e izquierda o con arriba y abajo- el contraste entre Dios y el mundo.

Dejamos que confluyan en nosotros en una unidad sin distinciones, nosotros unidos a la vez con ambos, siendo uno- en todos los sentidos.

CONSIDERACIÓN ULTERIOR

Estas reflexiones pueden ser aplicadas también en otros contrastes. Las voy a mencionar brevemente.

SALUD Y ENFERMEDAD

Si queremos deshacernos de una enfermedad nos comportamos de una manera masculina. Si asentimos a ella, nuestro comportamiento es femenino. Si ambos contrastes pueden confluir, salud y enfermedad tienen un efecto conjunto y se convierten en una unidad.

VIDA Y MUERTE

La vida es aquí masculina, la muerte femenina. ¿Qué sucede con nosotros, si en nuestro sentimiento ambas pueden llegar a ser una unidad?

Nuestra vida se serena y se completa. La vivimos cara a cara con la muerte. Entonces también la muerte se completa a su tiempo.

ANTES Y DESPUÉS

Desde el sentimiento, lo pasado en el tiempo es femenino. En todo sentido está concluido. Lo próximo es masculino. Si nos dirigimos al después actuamos de manera masculina. Si lo anterior nos cautiva, esperamos, sin actuar. Ambas partes son necesarias y por sí solas estériles.

¿Cómo se hacen uno? En el instante, ahora.

MI CUERPO

A nuestro cuerpo muchas veces lo tratamos, como si estuviera subordinado a nuestro espíritu. Lo tratamos de arriba a abajo, si bien ningún espíritu puede vivir en sí, sin cuerpo.

Muchos postulan el contraste que se da entre espíritu y cuerpo, también muchas personas religiosas o espirituales. Allí se refleja otro contraste, especialmente en los hombres. Es el contraste que se da entre hombres y mujeres.

¿Qué no le han hecho hombres a mujeres en desprecio, opresión, mutilación, denigración? Tratando a las mujeres como propiedad personal, de la cual podían disponer a su antojo, podían intercambiar o deshacerse, sin compasión y respeto, sin corazón.

Del mismo modo tratan muchas veces a su cuerpo. Lo descuidan y lo ponen en juego por los así llamados valores espirituales, muchas veces en afán de vana gloria.

¿Qué es ultimadamente una guerra o una campaña militar, la imagen de la tierra asaltada, la violación de una mujer, que en sus consecuencias lleva a la violación de muchas mujeres, sin compasión y respeto y corazón?

¿Dónde comienza para nosotros la reconciliación y la paz en todos los niveles?

En el respeto y el amor por las mujeres y en que los hombres se ubiquen debajo y junto a ellas.

Este movimiento va mucho más allá de la llamada igualdad de derechos, así como entre cuerpo y espíritu no puede haber igualdad, sino solo un plegarse, a lo que le precede, que es lo que lo mantiene en la vida y lo sostiene.

Si pienso, en lo que muchos hombres, a través de tanto tiempo, le han hecho a las mujeres, me salen las lágrimas, también cuando reflexiono acerca de lo que yo y muchos hombres le han hecho a su cuerpo y al cuerpo de otros seres humanos.

Así como los hombres, especialmente los hombres, tratan a las mujeres, así tratan a la tierra, si bien es sólo ella la que los sostiene.

De modo similar manejan el dinero. Más allá del dinero como salario merecido por un trabajo realizado; una ganancia sin fundamento se convierte en manos de los hombres en una guerra nueva y diferente y- ultraja a aquellos de los que ultimadamente proviene.

¿Cómo regresamos a nuestros fundamentos? ¿Cómo regresan los hombres a las mujeres? ¿Cómo regresan mujeres a sus madres, cuando se sienten en una situación similar con respecto a su cuerpo?

Con humildad. De una altanería prepotente regresamos a la tierra. Regresamos haciendo un desplazamiento del peso: de lo volátil a la atracción de la madre tierra, de la que provenimos, que es la que nos nutre y nos sostiene. Entonces las mujeres cargan a los hombres y a otras mujeres con un amor maternal. Se unen a ellos, conforman una unidad, sin elevarse por encima de los mismos.

Así también regresamos a nuestro cuerpo y a través de él hacia ese poder creador, el arquetipo y el origen de toda vida, que de modo más amplio encontramos en la mujer, en la madre- y también en nuestro cuerpo.

¿Cómo? Con ese amor original, que maternalmente se dirige a todo a lo que dio existencia diciendo: ¡Que se haga! ¡Qué sea! ¡Qué viva!

EL ABRAZO

Hace poco reflexioné acerca de lo que sucede en un abrazo. Hombre y mujer están en una referencia mutua. Entonces aquí está ubicado el hombre y frente a él la mujer. El hombre extiende ampliamente los brazos y mira invitándola a la mujer. Frente a él se encuentra la mujer. Ella también abre los brazos y mira invitadoramente, con amor al hombre. Ellos se acercan mutuamente y se abrazan en forma entrañable.

¿Cómo aguantan el abrazo? Sólo un corto tiempo. El abrazo es demasiado poco. La relación entre hombre y mujer, si absorbe todo como en un abrazo, es demasiado poco. Para la vida es demasiado poco. Por lo mismo se separan después de un abrazo, tienen que soltarse. Nadie lo aguanta a la larga.

Ella da un paso hacia atrás y él da un paso hacia atrás. Ambos vuelven a extender sus brazos, muy ampliamente y miran más allá de la pareja a la vida como un todo. Ahora integran mucho a su abrazo, por ejemplo a la familia del otro, todo lo que le pertenece, pero también al mundo como a un todo. Y aquél que extiende los brazos siente que hay algo grande detrás de él, algo que lo sostiene y que tiene un efecto. Luego vuelven a mirarse, pero en unión con eso más grande. Experimenta su relación en otro nivel. Tiene otra amplitud, otra profundidad. Ambos ven al otro unido a mucho. No se atreven, a querer sacar al otro de allí y tenerlo sólo para sí mismo. Eso ya no es posible. Pero justamente, por ser tan amplia la mirada, pueden encontrarse de esta manera tan despreocupada, separarse un poco, nuevamente encontrarse, nuevamente separarse un poco, porque se encuentran integrados a algo más grande.

Lo mismo vale si, igual que la imagen de hombre y mujer, experimentamos en nosotros muchas cosas tanto pertenecientes como desconectadas.

Por ejemplo:

Derecha e izquierda
Arriba y abajo
Cuerpo y espíritu
Salud y enfermedad
Pasado, presente y futuro

¿Cómo se logra en nosotros la unión de lo separado, tanto en la sensación como en el actuar?

Abrazamos con amor a ambos lados en nosotros. Luego retrocedemos algo interiormente, hasta poder percibir en nosotros las diferencias. Ambos lados vuelven a acercarse, hasta que se sientan uno con nosotros y nosotros con ellos. Así, en una unidad con ellos miramos hacia adelante, hacia aquello que nos desafía y lo realizamos con amor.

jueves, 26 de septiembre de 2013

PROSPERIDAD Y ABUNDANCIA
Constelaciones Familiares

 Sábado 5 de OCTUBRE
10 a 14 y de 16 a 20 horas
Abriremos viejos programas de escasez ocultos en nuestro linaje que puedan estar bloqueando la abundancia en nuestra vida…
Imágenes integradas 2
...y descubriremos los órdenes del Éxito, que nos muestra Bert Hellinger a través de su experiencia con las constelaciones tanto en lo personal como en lo profesional

Puedes constelar tu 
proyecto profesional o tu proyecto vital
Ø  
Domingo 6 de OCTUBRE
10 a 13:30 horas

 INTRODUCCIÓN A LAS CONSTELACIONES ORGANIZACIONALES
Nueva forma de análisis y detección de dinámicas ocultas que puedan estar dificultando el funcionamiento de una empresa u organización.
Cualquier persona en un puesto de responsabilidad puede beneficiarse de esta metodología y para la toma de decisiones y el encuentro de soluciones
                                                         
                             APORTACIÓN
                                                         
                                                      SÁBADO 70 €
SÁBADO Y DOMINGO 100€


ECOCENTRO LUZ.ARCOIRIS
C\Gascón de Gotor 13.Junto a PºSagasta
Tfno. 976 252740


INFORMACIÓN

inmapsi@gmail.com  Tel. 654112558


Imágenes integradas 1

INMACULADA DE LA IGLESIA FERRERAS
Psicóloga General Sanitaria – Col. A-2143
 Amplia formación en Constelaciones Familiares
Psicología femenina y del ciclo vital
 Psicoespiritualidad y Sabiduría Ancestral

miércoles, 11 de septiembre de 2013

LOS ÓRDENES DE LA AYUDA

Ayudar, qué significa?

Ayudar es un arte. Como todo arte, es necesario conocerlo, se puede
aprender y practicar.

La ayuda como compensación

Como seres humanos dependemos de la ayuda de otros. Solo así nos
podemos desarrollar. También necesitamos ayudar a otros. Quien no es
necesitado, quien no puede ayudar a otros, se aísla y atrofia. El ayudar
entonces, no solo sirve a los otros,sino a nosotros mismos. En regla general la
ayuda es recíproca, por ejemplo: en una pareja; y se regula según la necesidad de
compensación. Quien recibió de otros lo que desea o necesita, quiere retribuir,
es decir quiere dar y con este acto compensar la ayuda recibida.
A veces nos sentimos limitados en la compensación, por ejemplo frente a
nuestros padres. Lo que ellos nos regalaron, es demasiado grande, como para
poder encontrar una compensación en el dar. A ellos solo podemos darles el
reconocimiento por el regalo recibido y el agradecimiento desde el corazón. La
compensación solo se logra, dando a otros, los cuales a nosotros tampoco nos
pueden devolver, pero están dispuestos a pasar lo recibido, por ejemplo a los
propios hijos.
Para poder ayudar, primero tenemos que haber recibido y tomado. Solo
entonces sentimos la necesidad y la fuerza, de ayudar a otros, especialmente
cuando esta ayuda nos exige mucho. Esto presupone, que aquellos, a quienes
queremos ayudar y lo que estamos dispuestos y capaces de dar, lo necesiten y
quieran recibir. Si no, nuestra ayuda cae en el vacío. En este caso separa en
lugar de unir.

Primer orden de la ayuda

El primer orden de la ayuda sería que uno da solamente lo que tiene y
solo espera o toma, lo que necesita. El primer desorden de la ayuda comienza
allí, donde uno quiere dar lo que no tiene, y el otro quiere tomar, lo que no
necesita; o cuando uno espera y exige del otro, lo que éste no puede dar, pues
no lo tiene, pero también donde alguien no debe dar algo, pues con este darle
quitaría al otro algo, que solo él debe o puede llevar y puede o debe hacer. El
dar y el tomar tiene sus límites. El arte de ayudar consiste en percibir esos
límites y someterse a ellos.
Esta forma de ayuda es humilde, renuncia a la exigencia y también al
dolor. En las constelaciones familiares se muestra con qué se debe confrontar tanto el que ayuda como el que pide la ayuda, por ejemplo cuando el constelador renuncia a
la ayuda interrumpiendo la constelación. Tenemos que saber asimismo, que
esta humildad y esta renuncia contradicen las formas tradicionales de ayuda
verdadera, y el que ayuda de esta manera se expone a reproches y fuertes
ataques.

El segundo orden de la ayuda

La ayuda está al servicio de la supervivencia por un lado y del desarrollo y
del crecimiento. Pero tanto la supervivencia, el desarrollo y el crecimiento
dependen de circunstancias especiales, externas e internas. Muchas
circunstancias externas están predeterminadas y no son cambiables, por ej.
una enfermedad hereditaria o también consecuencias de acontecimientos y de
culpa. Si la ayuda no toma en cuenta estas circunstancias externas o las niega,
la ayuda está condenada al fracaso. Sucede lo mismo con los acontecimientos
de orden interno, por ejemplo: la implicación en el destino de otros en una familia y el
amor ciego.
Para muchos “ayudadores“ parece difícil soportar el destino del otro y lo
quieren cambiar. Pero no porque el otro lo necesita o lo quiere, sino porque
ellos mismos lo aguantan con dificultad. Cuando el otro permite la ayuda, no es
porque lo necesita, sino porque le quiere ayudar al “ayudador“. Entonces este
ayudar se convierte en tomar y el recibir ayuda, en dar.
El segundo orden de la ayuda sería entonces, que se someta a las
circunstancias y solo interfiera apoyando, mientras éstas lo permitan. Esta
ayuda es cuidadosa y tiene fuerza.
El desorden sería cuando la ayuda niega u oculta las circunstancias, en
lugar de encararlas junto con quien está solicitando la ayuda.Querer ayudar en
contra de las circunstancias debilita a ambas partes, al que ayuda y al que
necesita la ayuda.

El tercer orden de la ayuda

Muchas personas que ayudan, por ejemplo: psicoterapeutas y trabajadores
sociales, piensan que deben ayudar como padres a sus hijos pequeños.
También aquellos que solicitan ayuda, esperan recibir la ayuda como de padres
a sus hijos, y asimismo recibir posteriormente de sus terapeutas, lo que aún
esperan y exigen de sus padres.
Pero qué sucede cuando los “ayudadores“ responden a estos deseos?
Ellos comienzan una larga relación con sus clientes, y se encontrarán en la misma situación que los padres; paso a paso le tienen que poner límites al cliente.
Muchos “ayudadores“ quedan atrapados en la transferencia y contra
transferencia del hijo a los padres y de esta manera obstaculizan la despedida
de los padres, así como la de ellos mismos. Solamente en situaciones donde el
“ayudador“ lleva a cabo un movimiento interrumpido puede ponerse en el
lugar de uno de los padres.
El tercer orden de la ayuda sería entonces que un “ayudador“ se
enfrente a una persona adulta, que busca ayuda de manera adulta, y que
rechace ubicarse en la posición de sus padres.
El desorden aquí sería, permitirle a un adulto pedir ayuda como un niño,
tratarlo como un niño y decidir algo, por lo que él mismo debe tomar la
responsabilidad y encarar las consecuencias.
En este tercer orden de la ayuda es donde más profundamente se
diferencian las constelaciones familiares o los movimientos del alma de la
psicoterapia tradicional.

El cuarto orden de la ayuda

El “ayudador“ debe ver a la persona que pide ayuda como parte de un
sistema. Solamente de esta manera puede ver lo que necesita y a quién en la
familia le debe algo. Así también puede percibir quién en la familia necesita su
respeto y su ayuda, y a quién tiene que dirigirse el cliente, para reconocer y dar
los pasos decisivos.
Es decir que la empatía del “ayudador“ no tiene que ser personal, sino
tiene que ser sistémica. El “ayudador“ no debe establecer una relación personal con el
cliente.

El quinto orden de la ayuda

Las constelaciones familiares unen lo que antes estaba en oposición. En
este sentido están al servicio de la reconciliación, especialmente de la
reconciliación con los padres.
Solo puede estar al servicio de la reconciliación, quien puede dar en su
propia alma un lugar a aquello, que es conflictivo para el cliente o de lo que se
queja y lamenta. De esta manera el terapeuta se anticipa, a lo que el cliente
aún tiene que realizar.
El quinto orden de la ayuda sería entonces el amor hacia cada persona,
tal cual es, aún cuando sea muy distinta. De esta manera le abro mi corazón y le doy un lugar. Lo que se reconcilia dentro de mi corazón, también puede
reconciliarse en el sistema del cliente.
El desorden sería la indiferencia y el juicio sobre otros. El que
verdaderamente ayuda, no juzga.

SÁBADO 14 DE SEPTIEMBRE, SI QUIERES DAR TU AYUDA, TOMA NOTA...

FORMACIÓN BÁSICA
CONSTELACIONES FAMILIARES

LA AYUDA QUE AYUDA

SÁBADO 14 DE SEPTIEMBRE

ABIERTO A PERSONAS NO INSCRITAS EN LA FORMACIÓN

A veces con la mejor intención de apoyar provocamos que la situación empeore… 
Enseñanzas de Bert Hellinger para ofrecer una ayuda útil en el campo terapéutico y en nuestra vida diaria.
 Se constelarán preferentemente relaciones de ayuda.
Imágenes integradas 1
Vivimos tiempos complejos, la mayoría de nosotros deseamos aportar algo a quien sentimos necesitado.
 Pero la ayuda no siempre tiene en el otro el efecto deseado. 
Muchas veces con la mejor intención llegamos a causar daños que no imaginamos, 
por ello se hace necesario saber de antemano que la ayuda es todo un arte.
 Como todo arte requiere una destreza que se puede aprender y ejercitar.
 Requiere comprender que tiene un límite y que ha de favorecer el equilibrio y la fuerza del ayudado.
Jornada dedicada a todas aquellas personas que deseen ayudar a otros, ya sea profesionalmente o en su vida personal.

DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE

PROFUNDIZACIÓN: EL USO DE LA VISUALIZACIÓN Y LA METÁFORA

 APORTACIÓN
SÁBADO 70 €
SÁBADO Y DOMINGO 100€


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Tfno. 976 252740


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INMACULADA DE LA IGLESIA FERRERAS
Psicóloga General Sanitaria – Col. A-2143
 Amplia formación en Constelaciones Familiares
Psicología femenina y del ciclo vital
 Psicoespiritualidad y Sabiduría Ancestral

jueves, 13 de junio de 2013

TODOS LOS NIÑOS SON BUENOS

Una velada con Bert Hellinger y Jürgen Fliege, en Stuttgart, el 17 de septiembre de 2004

Hellinger: El tema que hemos escogido juntos es “Todos los niños son buenos”.


Si todos los niños son buenos, entonces todos los padres son buenos también. Ellos también fueron buenos niños. Esto delimita el marco en el que nos moveremos esta tarde. Cuando decimos:”Todos los niños son buenos”, oímos alrededor nuestro lo contrario, lo mismo que oímos cuando a veces digo:”Todos los padres son perfectos” Se desata en aquel momento, a menudo, un escándalo:” ¡No puede ser! ¡Si han hecho tal y tal cosa!” Es lo equivalente.

Para mí, todos los padres son perfectos. ¿Por qué? En la transmisión de la vida, lo han hecho todo bien, todos ellos tal y como son. En esa perspectiva, son todos perfectos. Lo que hayan hecho después es secundario.

Tenemos que recordar otra cosa. ¿Qué significa, en el fondo, ser bueno? Cuando nos cruzamos con gente supuestamente buena, ¿cómo nos sentimos? ¿Nos sentimos buenos? ¿O falta algo?

 LAS MADRES Y DIOS

En relación con esto, tuve una comprensión importante acerca de las madres y Dios. Es frecuente que, a través de nuestras expectativas y deseos con respecto a ellas, esperamos que sean como Dios. Pero como no son Dios sino que son personas comunes, les hacemos reproches. ¿Y, de paso, qué le hacemos a Dios? ¿Y qué hacemos a nuestras madres? Para mí, mi madre es una mujer común, ante Dios lo es también. Incluso yo soy una persona común, a su lado. Ambos, mi madre a mi derecha y yo a su izquierda, nos inclinamos ante una grandeza invisible y la descargamos de nuestras expectativas. Ante ella, nos inclinamos con devoción y respeto. Independientemente de lo que disponga para nosotros, está perfecto.

 TOMAR LA VIDA

 Ahora, haré un ejercicio con vosotros. Cerrad los ojos. Nos imaginamos que estamos, como niños, en presencia de nuestra madre y de nuestro padre y les miramos. De ellos nos vino la vida, entera, sin que ellos pudieran restar o añadirle algo. Nos abrimos interiormente y decimos a nuestra madre y a nuestro padre: "Gracias. Lo tomo todo de vosotros, tal como ha fluido desde vosotros hasta mí. Con todas sus puntas y ribetes, con todo lo que eso significa en mi destino. Asiento a ello tal como es, con amor. Así, te tomo en mi corazón, querida madre  y tú también, querido padre.

Tomo la vida de vosotros al precio entero que os ha costado y que me cuesta. Cualquier precio está bien para mí. Y hago algo de la vida que me habéis regalado, para vuestra honra y para vuestra alegría. Y si me toca, la daré más lejos, como vosotros a mí, de una manera común, a niños comunes. Les quiero a ellos también tal como son, niños comunes. Son lo justo para mí”.

 Fliege: Es cierto que existe ese momento y no es una terapia. Cuando nos despedimos de nuestra madre, a la hora de su muerte, la mejor ayuda posible para ese momento es inclinarse ante ella y decirle: "Madre, lo que me has dado me basta. Es suficiente para toda mi vida”. Si lo podemos decir así, la madre se puede ir. Pero si no lo conseguimos decir, se queda ella colgando entre cielo y tierra. No se trata de una situación terapéutica inventada. Ocurre efectivamente en la vida de cualquier individuo y lo espera como una ayuda al llegar a ese frontera.

Hellinger: Con respecto a ese tema, he hecho experiencias particulares en África. Entre los Zulús, con quienes he vivido y trabajado, no he encontrado a nadie que haya hablado despreciativamente de sus padres. Ellos no conocen esto. Para ellos, la vida es algo grande  y es lo esencial. Cuando un Zulú se encuentra con otro, le dice “sakubona”, lo que significa “te he visto”. El otro dice a su vez “te he visto”. ¿Qué diríamos nosotros, a continuación? Preguntaríamos “¿qué tal?” Los Zulús se interesan por algo totalmente diferente. Preguntan “¿usafila?”,” ¿aún vives?” Y la respuesta viene “Sí, aún estoy aquí”. Estar aún en vida es, para ellos, lo esencial. Por lo tanto, podéis entender cuál es su actitud frente a sus padres. Cuando les miran, miran a la vida que han recibido de ellos. Y esto representa  lo esencial.

 TODOS LOS NIÑOS SON BUENOS

Ahora ¿qué hay de los niños? ¿Acaso son todos buenos también? La experiencia de muchos padres es que los niños no son como ellos esperan. Entonces dicen cosas como “es un niño difícil”, o  incluso “es un niño malo”. ¿Qué palabra queda enganchada al niño? La palabra “malo”. Si decimos en cambio “todos los niños son buenos”, ¿qué les queda enganchado? La palabra “bueno”. Ahora sí, nos movemos en un campo muy distinto.

Nos quedaremos pues con que “todos los niños son buenos”. Sólo que, a veces, no comprendemos bien en qué son buenos y cómo aman. Ellos aman en un nivel oculto que tal vez no vemos y no entendemos. Cuando traemos ese amor oculto a la luz, de pronto cambia todo.

EL SECRETO DE LA BUENA EDUCACIÓN

Durante las semanas terapéuticas de Lindau, se me acercó en una fiesta una pareja que tenía dificultades con una hija de 16 años. La madre dijo:” Nuestra hija ya no se comporta como debe, le tengo que poner riendas y marcar los límites. Pero mi marido no me apoya. ¿Nos podría ayudar al respecto?”

Me acuerdo aún textualmente de eso porque esta discusión era particular. Le dije:” Os explicaré el secreto de una buena educación en tres frases”.

¿Os interesa conocer estas frases?

La primera frase: En la educación de los niños, el padre y la madre valoran cada uno como correcto lo que en sus propias familias era importante o de lo contrario, faltaba.
La segunda frase: El niño sigue y reconoce como correcto lo que para sus dos padres, era correcto o faltaba en sus familias respectivas.
La tercera frase: Cuando uno de los padres se opone al otro en la educación de los niños, el niño hace una alianza secreta con aquel que está en posición de inferioridad.
Luego, hice con ellos un pequeño ejercicio. Les dije: “Imaginad a la hija, miradla y ved dónde y cómo os ama”. De repente, surgió un brillo en sus rostros. Para terminar, le aconsejé al padre decirle de vez en cuando a la hija cuánto se alegraba él al verla buena con la madre.

Lo que alegra a los niños

 He descubierto algo importante acerca de los niños felices. ¿Qué niños son felices, o cómo pueden los padres hacer felices a un niño? Pues, cuando el padre ve y respeta en su niño a la madre. Y, a su vez, cuando la madre ve y respeta en su niño al padre. Eso hace feliz al niño.

Fliege: Exactamente, eso pasó la semana anterior. Mi mujer y yo estamos separados. Tenemos dos hijas, una de 20 y la otra de 18. Aquella tarde, decidimos en secreto encontrarnos con ellas  para cenar. Claro, es la felicidad completa cuando los padres, que viven separados,  se encuentran con ocasión de los pasos  de maduración de sus niños y juntos, les  honran. De pronto, los rostros se iluminan. Luego, vuelve el cotidiano y nos lleva por otros caminos, tal vez errados.  Pero el camino correcto se nota cuando brillan los rostros. Ellos nos dan la prueba de que estamos en lo justo.

 Hellinger: Antes de continuar, quisiera proponer un ejemplo más.

Una psicoanalista estaba presente en uno de mis cursos. Está separada. Me dijo:” Mi marido no se ocupa de los niños para nada”. Le pregunté:” ¿Lo respetas?” Contestó:”No”. Le dije entonces:”No es asombroso que no se ocupe de los niños”. A continuación, le conté el secreto de la felicidad de los niños. Dos años después, recibí una carta suya en la que decía: Mi marido se ha ido de vacaciones con los dos niños.

Había modificado algo y de pronto, todo fue mejor.

Hombre y mujer

Una vez, escribí una frase que con frecuencia es citada, pero tan sólo la primera mitad:”La mujer debe seguir al hombre”. Pero seguir no significa obedecer. Ella le sigue en su familia, en su idioma, en su cultura y permite que los niños lo hagan también. Eso es una gran concesión que la mujer le hace al hombre, una enorme concesión.

Y luego, la segunda parte de la frase: “El hombre debe servir lo femenino”. Esto indica que “todo lo que el hombre hace está al fin y al cabo al servicio de la mujer”.  En cuanto la mujer y el hombre lo reconocen recíprocamente, en cuanto ella acepta que el hombre la sirve y ella le sigue, se ve cumplido un importante orden del amor que hace felices a los niños.

Fliege: ¿Sabe usted si este orden, muy anterior a nosotros, se deja perturbar por la revolución industrial, la píldora, la química, el entorno social?

Hellinger: Ese orden nos es predeterminado. Quedémonos, pues, con los niños felices.

Resonancia y disonancia

 ¿Qué pasa cuando enferma un niño? ¿Qué pasa cuando se vuelve difícil un niño? Hagamos un ejercicio conjunto, cerremos los ojos.

 He aprendido mucho de Ruperto Sheldrake. Él describe los campos mórficos y sus efectos en nosotros.  La familia, por ejemplo, se mueve en uno de esos campos, donde todos los elementos entran en resonancia entre sí.  Sin embargo, cuando enfermamos, estamos en disonancia  con algo o, de lo contrario, algo en nuestro cuerpo está en disonancia con nosotros. Busquemos sintonizar con eso…

¿Qué percibimos, dentro del cuerpo, que se encuentre en disonancia con nosotros? ¿Qué está enfermo o qué provoca molestia? Nos adentramos en el órgano que se encuentra mal o que causa molestia, o en el músculo, o en el hueso. Sintonizamos con ello hasta que podamos ver a quién mira la enfermedad. ¿A qué persona de nuestra familia mira la enfermedad? Siempre se trata de una persona que ha sido excluida, o alguien que rechazamos, o alguien que hemos olvidado o que nos asusta o que ha sido abandonada. A veces  es un niño y muchas veces es un aborto. Miramos a esta persona con el mismo amor que le tiene la enfermedad que la está mirando.

Abrimos nuestro corazón y acogemos a esa persona  en él, con mucho amor. Incluso tal vez, con tristeza. Ahora ocupa su lugar en nuestra alma. Sentís lo que esto genera en el cuerpo, la ligereza que de repente se instala y la paz que viene.

En la familia, ocurre lo mismo. Cuando acontece un desorden o surge una enfermedad, cuando un niño enferma o es autista, con frecuencia este niño está en resonancia con una persona rechazada. Dentro del niño, se activa el amor que le correspondería a esa persona. Y así como tenemos que cambiar algo en nosotros para sanar, algo tiene que cambiar en la familia para que el niño se encuentre bien. Cambiar significa en este caso que lo que está puesto al margen tiene que ser reintegrado y reconocido. Entonces, todo se encuentra bien para el niño.

NEURODERMATITIS

Fliege: ¿Me permite una pregunta? Una hija mía padece neuro dermatitis desde niña. Hago el ejercicio con todos porque opino que Sheldrake tiene razón. Mi visión es similar y lo encuentro todo muy interesante.

Hellinger: Tengo cierta experiencia con respecto al trasfondo de la neuro dermatitis. Lo primero que he descubierto es que esa enfermedad viene por una maldición. Es decir que alguien está enfadado con el padre o la madre. Y este enfado se desplaza hacia uno de los niños, que lo recibe.

Un amigo mío se separó de su primera mujer. Ella quedó enfadada con él. Más tarde, él tuvo un niño que padeció neuro dermatitis.  Pude ver que la enfermedad estaba relacionada con el enfado de la primera mujer. Si con razón o no, es irrelevante aquí. Ella le tiene enfado y eso es lo que actúa en ese caso.

 Fliege: ¿Lo ve cómo un fenómeno, simplemente lo observa?

 Hellinger: Es pura observación. Le daré otro ejemplo. Nos ayudará a entender lo que pasa con los niños. En uno de mis cursos en que traté del tema de la neuro dermatitis, estaba una señora presente que me dijo: "Estoy separada de mi primer marido. Le nació hace poco un segundo niño y me ha invitado, con mi compañero y mi niño, para visitarles y conocer al bebé”. Le dije entonces:” Está muy bien, porque de lo contrario, tal vez  tendría el niño neuro dermatitis”. A lo que ella contestó: “Pues, no me invitó cuando el primer niño y aquel sí, padece neuro dermatitis”.

 Fliege: ¿Acaso es su intuición que le desvela esta respuesta o, porque lo ha observado una o dos veces, lo afirma sin reflexionar la tercera vez?

Hellinger: Estas comprensiones se desarrollan paso a paso en mí. He empezado por observarlo y lo he dicho. A raíz de esto, muchas otras personas lo comprobaron y han visto que existen incluso otras situaciones en que surge la neuro dermatitis, es decir no sólo en relación con parejas anteriores.  Observé un ejemplo llamativo en México.

LA BENDICIÓN

En México, había una señora con una enfermedad intestinal grave, peligrosa para su vida. Su padre había muerto por la misma enfermedad. Y un tío, hermano del abuelo también. Al abuelo lo mataron en la revolución.

Constelé esa situación. El representante del abuelo manifestó una cólera increíble. Coloqué frente a él  a su mujer y a su hermano. De repente, se vio en la constelación que el padre de la clienta no era niño del abuelo sino de su hermano. Se pudo ver claramente la ira del abuelo hacia todos, hacia su mujer, hacia su hermano y hacia el niño de ambos.  Todos enfermaron, incluso la hija de este niño.
La pregunta era ¿cómo solucionar esto? Pedí al hermano del abuelo inclinarse ante él, luego a la abuela y también al niño de ambos. No hubo ningún alivio. Finalmente, la clienta enferma se arrodilló, estiró los brazos hacia el abuelo y le dijo:”Por favor”. Después de eso, el abuelo se desplomó,  se tumbó en el suelo y cerró los ojos. Ya estaba reconciliado.

Se trata aquí de lograr la reconciliación con la persona que está enfadada y casi siempre con razón enfadada, de manera que la maldición se transforme en bendición.

LA PREOCUPACIÓN

Cuando los padres miran al niño y se preocupan, el niño no puede cambiar. La preocupación impide que el niño cambie. Con ella, el niño se ve encasillado en algo y con ella los padres evitan mirar lo que tendrían que ver. En vez de mirar a lo que pide ser visto y que es importante, miran hacia el niño. Y así, el niño está bajo una carga. Los niños son increíblemente sensibles,  hay que acercarse a ellos con sumo respeto y cuidado.

 Ayudar a los niños con cuentos

Cuando un niño tiene dificultades, a menudo leves como por ejemplo un estreñimiento o cualquier otra cosa, entonces se le cuenta una historia. Es mejor no hacerlo de manera patente, diciéndole: “Te cuento una historia”, pero se deja que alguien dentro de la historia cuente una historia. Por ejemplo, “Ayer me encontré con alguien que me dijo que se sentía perturbado. Le pregunté: ¿qué pasó? Me explicó que se había visto con un hombre que le había contado una historia”. Ahora, si le cuento la historia al niño, él no se dará cuenta que le va dirigida a él personalmente.  Bueno, le cuento la historia y en ella, se presenta algo que tiene que ver con su problema. Pero no se menciona. Algunas frases precisas se pronuncian como “Para mí, eso no es difícil” o “Esto, lo resuelvo con facilidad”. Entonces, el niño repite esas frases dentro de él y, a continuación, cambia algo.

Esos son ejemplos, pues, de cómo se les ayuda a los niños. Veis también que todo eso sólo puede funcionar cuando la base es la aceptación que “todos los niños son buenos”.  Es cuestión de modular la ayuda y, sobre todo, ayudar con respeto, con mucho respeto.

EL AMOR CIEGO

Todo aquello es relativamente fácil. Pero existen niños que aman ciegamente. Lo mejor es que os cuente un ejemplo.

Di una vez un curso en una escuela grande de México. Había allí un alumno, entre 12 y 14 años, su maestra y sus padres. El joven tenía dificultades con la escuela y ya no quería seguir estudiando. Coloqué pues, a la maestra, al lado de ella puse al muchacho y en frente, a los padres. Miré al joven y le dije: “Estás triste”. Le saltaron las lágrimas de los ojos y su madre también se echó a llorar. Se pudo ver en seguida que su tristeza tenía que ver con la madre. Pregunté a la madre: “¿Qué pasó en tu familia?” a lo que respondió ella:”Mi hermana melliza murió en el parto”. Fue el elemento decisivo, es algo que uno siente en seguida. Coloqué a un representante para la hermana melliza, un poco al costado, con la mirada hacia fuera y con la madre del joven a sus espaldas. Le pregunté a la madre cómo se sentía en ese lugar y contestó:”Aquí me siento bien”. Eso demuestra claramente que quiere seguir a su hermana en la muerte.

Luego la puse otra vez en su lugar inicial y coloqué al joven detrás de la hermana melliza. Le pregunté qué tal estaba y contestó:”Aquí me siento bien”. Le pregunté también a la madre cómo se sentía al ver al niño allí. Su respuesta:” Me siento mejor ahora”. Esto nos muestra que el niño estaba dispuesto a morirse en su lugar. A nadie le asombra que no quiera seguir estudiando. ¿Para qué, si su deseo era morirse? Esa era la situación.

Detrás de muchas enfermedades y problemas de comportamiento de los niños yace esta dinámica precisamente. El niño dice en su corazón: “Te sigo en la muerte” o “Muero en tu lugar” o “Me enfermo en tu lugar” o “Expío en tu lugar”. El niño lo hace por amor. Es frecuente observar que los padres miran al niño pero no ven en absoluto que el niño ama ni ven cómo ama. El niño no puede cambiar nada. Tan sólo si los padres dan un paso, puede el niño también hacer algo.

En este caso, la solución era sencilla. Coloqué otra vez al joven en su sitio y a la hermana melliza al lado de la madre de él. De esta forma, ella fue reintegrada en el seno de la familia. Así, se encontraba la familia de nuevo entera.

Fliege: ¿Es necesario armar algo como un altar familiar, es decir materializar la presencia de la muerta, o basta con la pequeña constelación? Claro, no hay foto de la muerta que se pudiera exponer. ¿Debo hacer un lugar para ella en la casa o debo simplemente hacerle un lugar en mi corazón, o lo uno implica lo otro?

 Hellinger: En el corazón, eso es lo esencial. En la constelación, la madre y su hermana estaban cara a cara para empezar, se miraron con mucho amor y se abrazaron muy fuertemente. Luego se colocó la melliza al lado de la madre. Formaba ya parte de la familia.

Pueden imaginarse cómo le va al marido cuando su mujer dice interiormente:”Me muero”. ¿Qué posibilidades existen aún en la relación de la pareja y qué puede hacer él? Pues nada, no puede hacer nada, está entregado al destino de su mujer. En esta constelación, pedí a la mujer que girase hacia su marido y que le dijese:”Ahora me quedo”. Esa fue la frase sanadora. Pudieron abrazarse con amor. Luego la madre giró hacia su niño y le pedí que le dijera: “Ahora me quedo y tú también puedes quedarte”. Al oír esto, su rostro se iluminó. Esa era la solución: la persona que había quedado excluida estaba reintegrada, permitiendo que se completara lo que estaba incompleto.

 CUADROS MÉDICOS

Fliege: ¿Es posible sospechar la causa sistémica partiendo de un cuadro médico,  en el caso de los niños? En el mío, Usted lo ha nombrado. En la neuro dermatitis, hay una maldición, una ira, una cólera que se desahoga y que puede tener su origen muchas generaciones atrás. Hoy en día, resulta que muchos padres dicen: me ha tocado un niño hiperactivo. ¿Puede Usted decirnos si sabe lo que hay detrás de la hiperactividad? ¿Qué significa para Usted ese cuadro de síntomas, según su experiencia? ¿Existe una correspondencia que siempre se vuelve a repetir?

Quiero mencionar otro cuadro de síntomas que se da, porque hay muchos trastornos de la alimentación entre los niños, desde el sobrepeso a la bulimia y otros cuantos. Me gustaría saber si, en su experiencia, Usted puede relacionarlos con un patrón típico, oculto e invisible.

Quiero también decir un par de cosas que me recuerdan su técnica de trabajo. Hace una hora,  empecé a hablar del Maestro de Nazaret y del hecho que nunca contestaba directamente una pregunta sino que decía “Os cuento una parábola”. Cada vez que los discípulos querían una explicación, él permanecía en un silencio sepulcral. Se negaba a dar una solución. Posiblemente Usted  aplica también es método, para no estropear el efecto de su medicina. Porque no se trata de un efecto superficial, como en el caso de las bromas. Se trata de no quebrar  el ápice de la sanación.

Hellinger: Exactamente. Por eso, no podemos dar una explicación abierta, incluso después de la constelación.

Primero, contestaré la pregunta en general. La dinámica que se encuentra detrás de la frase “Te sigo en la muerte” o “Mejor yo que tú”, puede estar a la raíz de cualquier enfermedad. No son específicas de una enfermedad en particular. Puede ser cáncer, suicidio, cualquier cosa. Pero al conocer el significado de estas frases, se puede ayudar mucho.  Muchos de los niños que enferman tienen miedo de que se muera el padre o la madre.  Entonces, cuando uno de ellos dice “Me quedo”, esos miedos desaparecen y le puede ir mejor al niño. Pero es un paso que los padres tienen que cumplir primero en su corazón, deben decidirse para quedar.

Fliege: Cada vez que he buscado ver si había mujeres más guapas que la mía en el resto del país, a veces a más de 600 km de mi casa y de mis hijas, ellas enfermaban. No podían saber,  desde Berlín, que me había encontrado con alguien en el metro de Múnich. Eso fue para mí una señal de que, como padre, llevaba un manto invisible que aparentemente se extendía, en ese respecto, también sobre  mis hijas.

Hellinger: Eso es. No podemos escapar al campo del espíritu o del alma grande.

Usted ha hecho una pregunta concreta acerca de la anorexia. Eso es un caso especial. La anorexia está vinculada a la frase interna “Querido Papá yo desaparezco antes que tú”.

Esta frase se refiere casi siempre al padre, raras veces a la madre.

Fliege: ¿Y esto no tiene que ver con la moda?

Hellinger: Absolutamente nada.

Fliege. Bueno, Twiggy empezó con eso. Ahora están todas tan delgadas. ¿Y Usted dice que no tiene nada que ver con la moda?

Hellinger: No tiene nada que ver.

Fliege: Entonces, ¿por qué no funciona eso en Arabia, donde están tan gordas? ¿Lo entiende?

Hellinger: Existen, por supuesto, determinadas modas, pero cuando se trata de vida y de muerte, es casi siempre la misma dinámica.

He descubierto algo acerca de las mujeres muy gordas.  Usted lo ha llamado sobrepeso.

Fliege: ¿En serio, cuando uno tiene un niño con anorexia, no se tiene que culpar la moda sino que hay que mirar si existe una historia de relación, que puede dar a pensar a la niña que su padre se va?

Hellinger: Si, exactamente.

Fliege: O bien el padre se quiere separar o, por otra razón, se quiere alejar de la madre.

Hellinger: A menudo, el padre quiere volver a su propia familia, a su familia de origen.

Volvamos al tema de las mujeres obesas. Lo he observado sólo en mujeres. No sé bien cómo funciona con los hombres. Pues bien, una mujer muy gorda come a su madre, que a la vez rechaza.

Fliege: Es el caso en mi familia. Somos seis niños, de los cuales tres son mujeres, bastante más corpulentas que Twiggy. Ellas rechazan a mi madre, aunque haya dado a luz a seis niños. Aquí, la observación es cierta.

Hellinger: Sí, hasta ahora es lo que he visto. La pregunta es: ¿Cuál es la solución? Siempre es la pregunta más importante para mí. En la meditación del principio, la he indicado.

“Querida mamá, te quiero como una mujer corriente. Yo también soy corriente, a tu lado. Me alegro de ti y te quiero cada vez más”. Eso es todo.

Fliege: Cuando Usted hizo la meditación con nosotros, tuve ese sentimiento: “Querida mamá, tú eres una mujer corriente y yo soy niño tuyo, corriente como tú. Retiro las exigencias que tengo sobre ti”. También he pensado: “Sin embargo, tengo dificultades en la vida. Tal vez no las tendría si tú fueses una mujer perfecta, madre. Porque así yo también sería perfecto”. ¿De dónde viene mi deseo de ser diferente?

LO "OTRO"

Hellinger: De esto, puedo hablar mucho. Hace un tiempo, me senté a escribir un texto intitulado “Lo otro”. Si Usted observa, muy a menudo queremos que tal o cual cosa sean diferentes. Por ejemplo, que nuestra madre sea diferente, nuestro padre diferente,  nuestros niños diferentes y que otra gente sea diferente, que haya sido de otra forma en nuestra familia, etc.

¿Qué pasa en el momento en que digo “eso tendría que ser diferente”? Pues, me encuentro en la imposibilidad de amar lo que hay. Entonces, lo que hay deja de darme fuerzas. El resultado es una inmensa pérdida para mí. Pero si digo:”Miro a ese “otro” tal como es en su diferencia, con amor. Me giro y miro a mis padres tal y como son. Así está todo bien para mí”. En aquel momento los tengo, así como a todos los demás. Pero en cuanto deseo que mis padres fuesen diferentes ya los he perdido.

Desde una perspectiva religiosa, es algo desorbitado desear que las cosas sean de otra forma de la que son, porque esto significa que me comporto como si lo supiera mejor que Dios, o como deseáis llamarlo. ¡Eso es descomunal!

Fliege: Eso pone en cuestión todas nuestras plegarias. Quiero decir, no sólo en la iglesia sino que también a nivel espiritual. Siempre tenemos ruegos y pedidos:”Querido Señor, vivo en Stuttgart y te quiero hacer un par de propuestas, va muy en serio. Dale salud a mi padre, salud al niño, no debería haber guerra y por favor, tómate tiempo para arreglar estos tres asuntos”.

Eso son tan sólo tres peticiones de Stuttgart hacia lo infinito, pero significan claramente que, con toda probabilidad,  estamos fuera de lugar en ese tipo de espiritualidad y que nos hemos estancado en la ingenuidad o el infantilismo. No nos hemos transformado en oyentes adultos que prestan atención a los órdenes sino que el ruego y el pedido nos son tan propios que nos hemos pervertido en el rezo. Somos devotos pervertidos.

Hellinger: Aquí quisiera añadir algo. ¿Qué tal otro rezo? Por ejemplo:”Dejo a mi padre o a mi madre o a mi niño en las manos de Dios y me inclino ante lo que él hace”. Entonces, a todos les va mejor, también al niño. Llegamos aquí a un nivel de amor que actúa, pero sin seguir prescripciones. Es un amor desinteresado y sin embargo tremendamente potente.

En un curso en Praga, había una mujer que no quería vivir más. Le pregunté lo que había pasado. Me contó de un aborto. Le pedí pues, cerrar los ojos e imaginarse tomando al niño en brazos, depositándolo en el regazo de Abraham y diciéndole “por favor”. Es una imagen admirable, porque Abraham representa algo grande. Luego le pedí mirar a lo lejos, por encima de todo e inclinarse. Ese rezo tuvo un impacto increíble sobre esta mujer. En el fondo, era un rezo, pero muy distinto.

Otra comprensión actúa detrás de todo esto. Nada se pierde, todo permanece aquí. Permanece de un modo tal que algo mucho mayor lo recoge. Cuando sabemos esto, podemos ir más allá de lo que está muy cerca.

 LA BUENA VOLUNTAD

Se podría añadir algo sobre la buena voluntad. ¿Qué es la buena voluntad? La voluntad que libera algo bueno. Esa voluntad es benevolente. Cuando alguien posee esa buena voluntad, cuando es benevolente, cuando los padres son benevolentes con los niños, el maestro con el alumno, el ayudante con aquel que quiere ayudar, entonces, en su alma, está todo bien. El ser benevolente da  un hermoso sentimiento interior.

Reflexionemos. ¿Qué hacemos a menudo cuando hablamos de los niños, cuando unos padres hablan de sus niños y cuando se preocupan? ¿Dónde está la buena voluntad, en el sentido que hemos mencionado?  Pues, casi siempre, ha desaparecido y el niño lo percibe. Si soy benevolente, busco una buena solución, primero dentro de mí, de modo a estar con buena voluntad y a permanecer con ella y luego para los demás. Lo curioso es que al tener esa buena voluntad, es frecuente que no se necesite hacer nada, porque ella actúa. En la presencia de personas benevolentes, a cualquiera le va mejor y su alma se encuentra libre para hacer lo necesario. Esa buena voluntad hace bien a los niños y a los padres. Entonces, una cosa queda rápidamente patente: Todos los niños son buenos.

 Fliege: Esa es una buena frase de conclusión.  

miércoles, 5 de junio de 2013

Constelación Clásica y Constelación del Espíritu


Por Amano Ursula Gessler y Jayin Thomas Gehrmann


 Hace poco, hemos escrito en una carta circular que algunos consteladores reaccionan de manera resentida frente a la observación hecha por Bert Hellinger con respecto a la constelación clásica: según él, la constelación clásica ha quedado "parada" en comparación con su nuevo modo de trabajar con el "movimiento del espíritu". A raíz de esto, uno de los receptores de la carta nos contactó y nos preguntó en qué exactamente consiste la diferencia entre estas dos formas de constelación. Una buena pregunta. Nos habría gustado poder saltar a la pregunta siguiente, porque no nos sentíamos capacitados para responder satisfactoriamente y en dos o tres frases a esa pregunta.


¡Pues bien!, tomemos la pregunta siguiente: ¿Qué hace tan difícil responder de manera sencilla a la primera pregunta? Lo que, en un principio, llama la atención es que Bert Hellinger por un lado y los defensores de la constelación clásica por el otro han dejado de encontrar un terreno común de entendimiento. Eso se detecta en cuanto alguien pregunta, no por la diferencia entre ellas sino por cada una: ¿qué es la constelación familiar? y ¿qué es la nueva constelación?

A la primera pregunta, se recibe habitualmente como respuesta una descripción de lo que pasa en la constelación, sobre todo del fenómeno de la representación: personas escogidas al azar pueden, en su papel de representantes, comunicar algo de la persona sin siquiera conocerla. A lo mejor, viene una frase de introducción como "la constelación es una forma de terapia", seguida por una enumeración de las dinámicas y de los órdenes. Así, se presenta como método.

Posiblemente se diga también algo acerca de los modos de acción de la consciencia, aunque en muchos casos no se hable de eso, puesto que el interesado tiene ya mucho para cavilar y preguntar. Además, con toda probabilidad, una mayoría de consteladores no lo ven muy claro con respecto a la consciencia, la personal y la colectiva. Asimismo, uno no sabe con certeza si eso tiene tanta importancia.

LA OTRA DIMENSIÓN

Cuando Bert Hellinger define su nueva manera de trabajar, no describe un procedimiento. Habla repetidamente de la nueva constelación como la que alcanza otra dimensión, una dimensión del espíritu. Una dimensión en que todas las diferencias separativas se derrumban mientras que, a nivel de la consciencia, conservan tanta importancia. Obviamente, aquí la nueva constelación, la del espíritu, se distingue claramente de la anterior. Sólo que esa diferencia no es necesariamente visible en el nivel de aplicación práctica, en las etapas del trabajo. Para Hellinger, es más relevante el nivel en que actúa la constelación. Acerca del método, él da escasas indicaciones. Pero en aquella otra dimensión de la que él habla, además de la consciencia individual y colectiva, surge un tercer nivel de consciencia, la consciencia del espíritu. Esta consciencia sólo se puede intuir a partir de un amplio trasfondo filosófico-religioso.

Desde hace unos doce años ya, esa filosofía es esbozada a través de los cuentos y numerosos aforismos de Hellinger. Él la ha presentado extensa y sistemáticamente en sus libros La verdad en movimiento (2005) y Mística cotidiana (2008). En esencia, esta filosofía dice que todo lo que se mueve es movido por un "primer impulsor", llamado por Hellinger el espíritu- a sabiendas de que, al fin y al cabo, el dar nombre a algo es una limitación que traiciona lo nombrado.

Ese espíritu llama todo hacia la existencia mientras lo va concibiendo en el pensamiento. Y lo mueve mientras concibe su movimiento. En otras palabras, todo lo que hay es concebido y querido por el espíritu- exactamente como es. Por consiguiente, nada de lo que hay puede ser errado o malo. ¿Cómo podría el espíritu estimar alguno de sus pensamientos y por lo tanto su creación, mucho y otro pensamiento poco? Al igual que en el Sermón de la Montaña: Dios permite que el sol brille sobre los malos y los buenos y permite que la lluvia descienda sobre los justos y los injustos.

Sin embargo, Hellinger evita pronunciar la palabra Dios. Si la utilizara, se le opondrían demasiado lectores defendiendo la imagen de un Dios que conocen, que han integrado y en la que creen- en vez de comprobar por ellos mismos si la filosofía de Hellinger es convincente o no. Hemos averiguado en nosotros que el espíritu, así como él lo describe, corresponde casi enteramente a nuestra imagen de Dios. Casi ya que en alguno que otro detalle sentimos necesidad de argumentar. No obstante, cuando nos adentramos completamente en ello, sin ninguna reserva, percibimos en seguida el buen impacto.

VIEJO Y NUEVO

Los órdenes y las dinámicas que todos los consteladores "clásicos" conocen siguen siendo visibles algunas veces en las "nuevas" constelaciones. Los órdenes sistémicos no han perdido su vigencia por la nueva forma de trabajo de Hellinger. Simplemente, los movimientos del espíritu alcanzan más allá de las fronteras de las leyes sistémicas. Algunos consteladores que no se sienten familiarizados con la filosofía de Hellinger (de la que tampoco quieren saber nada), preguntan de mala gana qué es lo que hay de diferente en la nueva forma de trabajar. Sólo ven lo conocido, no perciben lo nuevo.

En el trabajo de constelación clásica, los órdenes y las dinámicas ofrecen un instrumento específico para la acción, con el cual el constelador se orienta y que permite más comprensión a los participantes. En cambio, el desarrollo de los movimientos del espíritu puede parecer a menudo enigmático, o incluso caótico. En verdad, aquí también hay realizaciones típicas, por ejemplo cuando enemigos de guerra, o simplemente víctima y perpetrador, se encuentran y llegan a verse como iguales. Sin embargo, estos desenlaces no son el resultado de la intervención terapéutica del constelador sino que se producen por si solos. No se trata de un esquema de causa y efecto. El liderazgo del espíritu que mueve los representantes no resulta visible. Si no estamos familiarizados con la filosofía del espíritu de Hellinger y con sus métodos de trabajo respecto a los movimientos del espíritu, ¿cómo descubrir entonces que su maravilloso efecto está repleto de sentido?

Para muchos consteladores, la incomprensibilidad del trabajo con el espíritu es sospechosa, principalmente para aquellos que tienen una visión clásica del papel de terapeuta. A veces, ponen al frente los intereses de los clientes, argumentando que éstos ya no consiguen ver la relación entre su problema y el desarrollo de la constelación. Esa situación, según ellos, no permite una buena comprensión y por lo tanto no es ayuda para el cliente.

Nuestra experiencia con la nueva constelación de Hellinger es que ocurre con frecuencia que los observadores exteriores no pueden ver esa relación. A menudo, no se habla siquiera del asunto del cliente. O tal vez es mencionado y a continuación, Hellinger coloca el cliente, quizás solo y en persona. Luego sigue algo que conlleva el paso siguiente. Para el observador, todo parece confuso. Lo que, en cambio, cualquiera puede ver y percibir es cuando la constelación llega a su fin- sea por una solución, sea porque alcanzó un límite que se tiene que respetar.

Un observador que lo quiere entender todo, pierde los estribos. Los clientes en cambio se encuentran por lo general visiblemente conmovidos, a veces también profundamente afectados. Son los terapeutas los que opinan que deben entenderlo todo para poder luego explicarlo en detalle al cliente, es decir: aprehenderlo todo.

COMENTARIOS

Hemos entrevistado a varios clientes que habían trabajado con Hellinger. Nos han hecho comentarios como
el siguiente: "En el momento en que me he sentado a su lado, me ha venido una imagen de lo que iba a pasar en la constelación. Y eso mismo aconteció". El cliente no entiende tal vez cada detalle de la constelación, tal vez no sabe quién era aquel muerto ni quién se metió en medio para luego retirarse. Pero sí sabe: "Aquí se trata de mi asunto. Lo que pasa tiene que ver profundamente conmigo".

Si consideramos con toda seriedad que la constelación sigue un movimiento del espíritu, entonces la exigencia de querer comprender todo lo que ocurre- comprender a Dios, interpretar sus movimientos para explicarlos, querer apoderarse de ellos - es absurda. En Isaías está dicho: "Mis caminos no son tus caminos y mis pensamientos no son tus pensamientos". Pues bien, nos podemos armonizar con los movimientos del espíritu y podemos sentir si estamos en acuerdo con ellos o no, pero poner la mano encima, nunca.

LAS DIFERENCIAS

Hemos mencionado anteriormente cómo se manifiesta el que una constelación sigue el movimiento del espíritu o no. La posibilidad de que una constelación lo haga, si es que puede, depende directamente de si el constelador ha integrado la filosofía de Hellinger. Aquí van unas líneas escritas por Hellinger acerca de los primeros tiempos de su nueva forma de trabajo, que en aquel entonces aun se llamaba Movimientos del alma: "El alma busca y encuentra la solución por sí misma si se le deja su propio espacio y el tiempo, pero sólo si el que lleva la constelación está en sintonía con esta dimensión del alma y se deja guiar por ella".

Es posible observar y detectar si un constelador sistémico ha aprendido la lección. Todo aquel que haya hecho la experiencia de dejarse guiar puede averiguar si un constelador se deja llevar por una fuerza mayor. Para otros es más difícil reconocerlo. El constelador guiado en esa forma no actúa mucho, lo cual es observable. Aparentemente, está sentado y no hace nada.

Hellinger da un esbozo de las nuevas constelaciones:

"En vez de constelar una familia en la forma habitual, se colocan solamente una o dos personas, sea el cliente solo para comenzar, sea el cliente más alguna persona con la cual está en conflicto. De repente, están cogidos por un movimiento al que no pueden resistir. Este movimiento va siempre en la misma dirección, llevando a reunir lo que antes estaba separado. Al final, siempre es un movimiento del amor. Lo determinante aquí es que no hace falta prácticamente ningún guía de fuera".

¡Ningún guía de fuera significa ningún manejo por el constelador! Porque el guía viene por cierto de fuera, no viene por las personas que hacen de representantes. Es tarea del constelador el crear un espacio dentro del cual este guía de fuera pueda desplegarse y actuar - primero en él mismo, luego en todo el grupo. Eso es esencial.

Lo que no es esencial es el que el constelador comience el trabajo con una, dos o cinco personas a la vez. Menos gente mejor, pero no se puede presagiar si será una constelación clásica o nueva por el número de representantes al principio de la constelación. Lo que vale también: menos se hable, mejor. Tampoco es decisivo que el constelador deje hablar a la gente o que todo ocurra en silencio. Los movimientos de los representantes son muy lentos, como en un trance - casi siempre.

Por cierto, existen diferencias radicales a nivel metódico y práctico, pero sirven poco para presentar las diferencias entre los dos tipos de constelación. Eso sí, se puede aplicar un esquema de desarrollo típico para las constelaciones clásicas únicamente, las nuevas no lo permiten. Además, no es posible trazar siempre una demarcación clara entre ambas formas- especialmente ahí donde el constelador, entrenado a la nueva constelación de Hellinger, da "rienda larga" a los representantes así como autonomía para consentir a los movimientos surgidos de los impulsos interiores. Sin embargo, no abandona a los representantes a su suerte sino que se entrega igualmente al movimiento del espíritu. Lo hace de un modo distinto al de los representantes, que están conectados a una sola persona. El constelador, por su parte, se abre a la totalidad del movimiento y por tanto, en sintonía con los representantes, participa en ello.

Su primer paso es decidir en qué forma se iniciará la constelación, o sea quién o qué será colocado. Luego observa el movimiento de las primeras personas colocadas y escoge, si hiciera falta, los representantes suplementarios apropiados. Sigue el desarrollo de la constelación en sintonía con los movimientos que aparecen. Interviene también de otras maneras, por ejemplo solucionando una vinculación de un representante con otro y ayudándole a darse la vuelta hacia otro lado, o proponiendo una frase sanadora, clave en el proceso de traer a la luz algo importante y que permite hacer avanzar una constelación varada. Pero ante todo, el constelador decide del momento en que se termina la constelación.

LA ACTITUD INTERIOR

¿Qué es, pues, lo que caracteriza el movimiento del espíritu? Para empezar, requiere que el constelador mismo adopte una actitud interior apropiada al trabajo con el espíritu, es decir, que se abra a todos y a todo con benevolencia. Se fía, para guiar la constelación, de las sugerencias y el mando del espíritu. De esta manera, abre un campo espiritual en el cual los representantes y él mismo se encuentran orientados. Entonces, los representantes pueden manifestar físicamente lo que perciben como impulsos internos, traduciéndolos en movimientos visibles. Y finalmente, estos movimientos conducen a las soluciones que van más allá de los límites de la consciencia sistémica, para seguir la consciencia del espíritu.

En lo que se refiere al trabajo de constelación, se puede considerar la consciencia del espíritu como la esencia de la filosofía del espíritu de Hellinger. El espíritu está dedicado a todo lo que existe, de la misma manera benevolente. Podríamos también decir: Dios ama a cada parcela de su creación por igual. Como constelador, seguimos pues la consciencia del espíritu en la medida en que nosotros también nos encontramos dedicados a todo lo que hay, tal como es. A ese nivel ya no hacemos diferencia entre justo y errado. Ya no hay movimientos errados.

En eso, se vuelve caduco el concepto de "buena solución" que, en la constelación clásica, es una meta, así como un criterio de éxito o de fracaso de la constelación. Por eso dice Hellinger que él no trabaja con una perspectiva de solución sino con una perspectiva de movimiento. Es manifiesto que este trabajo ya no encaja en el marco de la terapia- más bien, parece que hemos vuelto al sentido etimológico de la palabra "terapia" como "servicio a lo divino".

Hellinger habló también de su nueva forma de trabajo como "filosofía aplicada". Eso fue desconcertante, porque desde 2004, había revuelto el mundo de los consteladores con nuevas nociones. Entretanto, queda clarificado que la "filosofía aplicada" describe de manera comprensible, exacta y adecuada el trabajo con el espíritu en las constelaciones. Los "movimientos del espíritu" se dan cuando el constelador hace uso en su práctica de la filosofía del espíritu de Hellinger.

La diferencia entre las constelaciones clásicas y las del espíritu no resulta muy clara, ni a nivel de método, en su aspecto práctico, ni a nivel filosófico-religioso. Si es posible perfilar con precisión la constelación clásica, no es posible hacerlo con respecto al movimiento del espíritu. Desde una comprensión filosófica-religiosa, se puede decir de la constelación del espíritu que está marcada por una consciencia espiritual  - y eso no tiene ningún equivalente en el trabajo clásico de sistema al que se le pueda comparar. En él, sólo existen los órdenes sistémicos llamados "órdenes del amor" (el derecho a la pertenencia, el orden de precedencia, el equilibrio entre dar y tomar). Cuando estos órdenes son desobedecidos, surge el sufrimiento y cuando son restablecidos, empieza la sanación. La preservación de los órdenes en un sistema está a cargo de la consciencia colectiva. Dentro de ese marco y sólo en él, es decir en la esfera de dominio de la consciencia colectiva, las constelaciones sistémicas pueden tener muy buenos efectos.

Pero este marco tiene sus límites: la consciencia colectiva está dispuesta exclusivamente hacia los que pertenecen al sistema. Todos los demás quedan excluidos. Al fin y al cabo, la diferencia entre "nosotros" y "ellos" es la diferencia entre errado y justo, entre malo y bueno. Es reforzada por la consciencia sistémica (individual y colectiva), incitada y por cierto, no descartada. En cambio, la consciencia del espíritu se mueve más allá, abarcándolo todo.

En su concepto, la constelación clásica es más estrecha porque se detiene en las fronteras de los órdenes sistémicos. La nueva constelación del espíritu es más amplia porque acompaña de manera consciente el proceso de creación. Lo que Hellinger desarrolló hace veinte años como constelación de familias y lo que ha aprendido acerca de los órdenes sistémicos no se ha vuelto caduco. Pero él ha ido más lejos, progresando hacia un nivel de comprensión diferente, con una manera de trabajar transformada, alcanzando un ámbito más amplio de los efectos del trabajo de constelación.

Muchos consteladores en cambio se quedan con lo que han aprendido una vez y que han conseguido imponer a duras penas como método terapéutico.

En su conferencia en Barcelona (2008), dijo Hellinger:

"Ahí se quedan detenidos. La consciencia afecta también a los consteladores y coloca un límite para aquellos que quedan presos del círculo mágico de la consciencia. Ese linde de la constelación tiene un bonito nombre, un nombre seductor: clásico. La constelación familiar significa: quedarse inmovilizado".

Esta intervención desató cólera. "Quedarse inmovilizado" suena como una ofensa si alimentamos una mente de competidores: ¿quién avanza, quién es el mejor? ¿Y quién se ha quedado atrás? Esperamos haber aclarado que no se trata de esto. Es simplemente la constatación de un hecho, a saber que el maestro ha dado un paso hacia delante en el desarrollo y que los antiguos alumnos, que ya no lo entienden más, se niegan a acompañarle. Se quedan parados.